La adquisición de conocimiento técnico por inmersión (haciendo, fallando, resolviendo) produce una asimetría curiosa: aprendes a usar las herramientas antes de aprender los términos que las nombran. Acabas operando un servidor sin haber leído nunca la palabra "servidor" en un manual. Mantienes una base de datos sin saber que se llama así. Configuras conexiones cifradas sin saber que tienen nombre.
Cuando luego hablas con alguien que sí tiene la formación formal, esa persona usa palabras que tú no reconoces y, automáticamente, asumes que sabe más que tú. A veces es verdad. Casi siempre, no: simplemente conoce el vocabulario para nombrar lo mismo que tú haces. La distancia entre saber hacer y saber nombrar es real, pero es mucho más pequeña de lo que parece desde dentro.