Paso 1, eliges un proyecto. Uno solo por sesión. Si tienes que tocar cosas pequeñas en otros proyectos, lo haces directamente con un comando en la terminal del servidor, sin abrir el IDE.
Paso 2, traes el proyecto a tu carpeta local. Si vive en el servidor, le pides a Claude Code (en Termius) que te lo empaquete y lo deposite en la carpeta compartida (la que conecta tu ordenador con el servidor). Lo descomprimes.
Paso 3, abres la carpeta en Visual Studio Code. Ahora estás en el sitio único: archivos, agente, terminal y editor en la misma pantalla.
Paso 4, configuras el modelo adecuado para la sesión. Por defecto Sonnet 4.6 (más barato, suficiente para casi todo). Solo subes a Opus 4.7 si la tarea de verdad lo pide. Subes el nivel de razonamiento al máximo con /effort max si lo que toca requiere pensar bien. Actualizado a mayo 2026.
Paso 5, trabajas. Modificas, creas, rompes, arreglas. Todo dentro del IDE. Ves el cambio en tiempo real. Cuando hay un error, no lo copias a ningún lado: lo lees ahí mismo, le pides al agente que te lo explique en una frase y seguís adelante.
Paso 6, cuando has terminado, empaquetas el proyecto en zip y lo devuelves a la carpeta compartida.
Paso 7, le pides al agente del servidor que actualice el proyecto en producción con el zip que acabas de subir. El servidor se actualiza. Fin del ciclo.
Lo que desaparece de tu día con este flujo: copiar especificaciones entre ventanas, pegar errores entre modelos, traducir lenguaje técnico entre superficies, gastar cuota doble.